Conforme cumplimos edad, vamos observando cambios en nuestros gustos, nuestros hábitos, nuestros intereses, nuestro cuerpo y por supuesto en nuestra relación con el sexo.
Sexo en diferentes edades
Evidentemente es cierto que a los cincuenta años, ni el cuerpo ni las energías son las mismas que un joven de veinte, pero eso no lo es todo, en el sexo hay mucho más.
El sexo, como cualquier otra cosa buena, cuanto más se tenga, pues mejor, da igual la edad, algo importante es desmitificar los tópicos sexuales, en los que se señala continuamente el paso de los años como algo negativo, y donde en contra de lo establecido, se puede disfrutar de una mejor calidad de vida sexual. La edad adulta tiene la gran ventaja de que existe la posibilidad de tener un distanciamiento con los prejuicios y modelos sociales.
No podemos ser categóricos a la hora de catalogar una sexualidad de normal, a la hora de definir un desarrollo sexual normalizado, pues esto lo determinan diferentes factores como el entorno sociocultural en el que cada persona viva, pero si a través de estudios y con el paso del tiempo se han establecido patrones de conducta, que nos ayudan a tener unos parámetros en los que basarse.
El la infancia, el aprendizaje sexual se basa en la observación, la conducta de los padres en cuanto a las muestras de afecto, de cariño y de coqueteo, son observadas por el niño, el cual las irá copiando y modelando a su propia personalidad. El hecho de que el niño, observe caricias y las reciba, también incrementa la seguridad emocional, una buena autoimagen y un sentimiento positivo.
En cuanto a que el niño se estimule los genitales, es una actividad normal entre los quince y diecinueve meses, y como parte del reconocimiento de su propio cuerpo, además conforme adquieren compañeros de juego, empiezan a explorar tanto su propio cuerpo como el de los demás.
Durante la juventud el sexo, ocupa una parte tan extensa de nuestra vida, que en ocasiones parece serlo todo, pues hablamos de sexo, lo buscamos, leemos sexo, lo practicamos, en fin que al descubrir particularmente cada uno su sexualidad, es una parte fundamental de la adolescencia.
En este periodo, hay un incremento de hormonas sexuales y se intensifica la curiosidad sexual. Generalmente, los hombres se masturban antes y con más asiduidad que las mujeres. La masturbación suele estar acompañada de fantasías sexuales, las cuales ayudan a que su rol sexual se reafirme, también es propio de los hombres adolescentes responder a estímulos visuales con mayor frecuencia que las mujeres, que suelen responder más a estímulos con una carga emocional.
En los hombres el primer coito, es un acto repleto de ansiedad, frecuentemente aparece el miedo a que su pareja o los amigos, lo juzguen inadecuadamente y aparecen dudas, preguntas como: ¿Cuánto tiempo aguantaré sin eyacular? ¿Podré mantenerme erecto todo el rato? ¿Podré penetrar la vagina, seré capaz?.
En la adultez, el sexo sigue siendo muy importante en nuestras vidas, pero aparecen bastantes cambios, los adultos suelen buscar algo más que sólo algo físico, se necesita algo que pueda satisfacer a un nivel más profundo. Las relaciones se vuelven más serias y estables, pero a medida que el tiempo avanza, pueden verse afectadas por otras circunstancias vitales, actividades relacionadas con el desempeño social, asuntos laborales, académicos, que pueden afectar a la energía y la frecuencia dedicada a las relaciones sexuales.
Es posible que durante la mediana edad, la relaciones sexuales decaigan, es una etapa en la que el hombre suele invertir mayor tiempo a la carrera laboral, si además tenemos en cuenta que ya existe cierta costumbre con la pareja, y que también ocurren ciertos cambios biológicos que pueden demandar mayor estimulación para alcanzar la excitación sexual y el orgasmo. Estas son las razones, por las que una pareja necesitará de otro tipo de estímulos, un amor más afectivo que sexual, una comunicación y comprensión mejorada y un amor más racional.
En cuanto a lo que se refiere a la vida sexual en la vejez, lo que se creía hace algún tiempo difiere en mucho a lo que se conoce actualmente, muchas personas tanto de un género como el otro siguen siendo sexualmente activos. Es posible que en algunos hombres surjan ciertas limitaciones, el pene puede perder turgencia, el tiempo para lograr una erección puede ser mayor, o requerir más tiempo para lograr el orgasmo, pero siempre que se goce de una buena salud es muy aconsejable y excelente para la psiquis, y en caso de tomar medicación o tener algunos problemas de salud, actualmente se cuentan con múltiples opciones terapéuticas, que ayudan y facilitan una vida sexual satisfactoria.
¡¡Sexo a todas las edades!!
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